viernes, 22 de octubre de 2010

GESTO DE FIDELIDAD A S.S. BENEDICTO XVI

No es nuestra intención entrar en detalles sobre las andanzas de Napoleón, pero es conveniente recordar que en el año 1808 el Papa Pío VII ordenó, entre otras cosas, a los cuerpos que aún eran fieles a él que mostraran una insignia con colores blanco y amarillo. El experto Claudio Ceresa relata que Pío VII comunicó por escrito tal disposición al Cuerpo Diplomático, y el respectivo documento se integra el acta de nacimiento de los colores de la actual bandera del Estado de la Ciudad del Vaticano. Posteriormente, el Pontífice fue arrestado y enviado al exilio en una larga y torturosa travesía, que a su avanzada edad casi le costó la vida, llegándosele a administrar la extremaución. Finalmente, en 1814, cuando pudo regresar a la ciudad eterna, sobre los sombreros de las tropas romanas apareció nuevamente la insignia blanca y amarilla, como signo de lealtad.




Por la riqueza de su significado, hacemos un breve resumen sobre los aspectos más relevantes de la bandera pontificia. Está formada por dos franjas en forma vertical, cuya dimensión es de 1:1, es decir, tienen el mismo tamaño. La forma más cercana al mástil es de color amarillo y la más alejada blanca. En la parte blanca de la bandera contiene dos llaves entrecruzadas, unidas por un cordón rojo o azul y sobre ellas la tiara de los papas. Estos símbolos son los que forman parte del escudo del vaticano y del blasón de cada pontífice. Ambas llaves representan las llaves de San Pedro. Mientras una de ellas es de color amarillo (de oro) y representa el poder espiritual de la Iglesia, la otra es de color gris (de plata) y señala el poder temporal de la Iglesia Católica. El cordón que une a ambas llaves, es el símbolo que indica el vínculo existente entre los poderes. La tiara de la bandera, está compuesta por tres coronas que representan las atribuciones del papa como "pastor", "maestro" y "supremo sacerdote" de la Iglesia.


Ante la inminente visita del Papa Benedicto XVI y en relación a la pólemica destada sobre las banderas, queremos hacer algunas consideraciones:

  • El Santo Padre no viaja a Santiago de Compostela y Barcelona con intención de realizar promoción turística.
  • El Santo Padre tampoco viene para hacer campaña a favor de ningún grupo político.

El Cardenal y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Maria Rouco Varela, manifestó hace meses con mucha claridad que el Papa viene a apoyar a la Iglesia española en su lucha por defender el modelo de la familia cristiana y a impulsar la recuperación de las raíces cristianas y católicas.


En consecuencia, desde CUSTODIOS DE SAN PEDRO, sin ánimo de entrar en polémicas, consideramos que la mejor manera de recibir al Papa Benedicto XVI es enarbolando la bandera pontificia como muestra de nuestra sincera, profunda e incondicional fidelidad.


En su reciente viaje a Reino Unido pudimos ver imágenes como la que se muestran seguidamente.





CUSTODIOS DE SAN PEDRO repartirá gratuitamente banderines entre los fieles que participen en la visita del Santo Padre.



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