lunes, 11 de octubre de 2010

LAS DIEZ CLAVES DEL SINODO PARA ORIENTE MEDIO





A la luz de la homilía del Santo Padre Benedicto XVI en la misa de inauguración del Sínodo, con palabras del Papa, las diez claves:

 1.- Este singular evento demuestra el interés de la Iglesia entera por la preciosa y amada porción del Pueblo de Dios que vive en Tierra Santa y en todo Oriente Medio.


2.- En aquellas tierras la única Iglesia de Cristo se expresa en la variedad de Tradiciones litúrgicas, espirituales, culturales y disciplinares de las seis veneradas Iglesias Orientales católicas sui iuris, así como en la Tradición latina. Estas Iglesias, que son una única Iglesia, son «cuna de la Iglesia, constituida para llegar el Evangelio de Cristo hasta los confines del mundo».


3.-Mirar hacia aquella parte del mundo en la perspectiva de Dios significa reconocer en ella la ‘cuna’ de un diseño universal de salvación en el amor, un misterio de comunión que se actúa en la libertad y por ello pide a los hombres una respuesta. Abraham, los profetas, la Virgen María son los protagonistas de esta respuesta, que, sin embargo, tiene su cumplimiento en Jesucristo, hijo de aquella misma tierra, pero descendido del Cielo. De Él, de su Corazón y de su Espíritu, nació la Iglesia, que es peregrina en este mundo, pero que le pertenece.


4.- La Iglesia está constituida para ser, en medio de los hombres, signo e instrumento del único y universal proyecto salvífico de Dios y cumple esta misión siendo simplemente ella misma. Es decir, ‘comunión y testimonio’ como dice el tema de la Asamblea sinodal que hoy se abre y que evoca la célebre definición de san Lucas de la primera comunidad cristiana: ‘La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma’ (Hch, 4,32).


5.- El objetivo de esta Cumbre sinodal es prevalentemente pastoral. Aún no pudiendo ignorar la delicada y a veces dramática situación social y política de algunos países, los Pastores de las Iglesias en Oriente Medio desean centrarse sobre aspectos propios de su misión.


6.- El anhelo  del Sínodo es el anhelo de toda la Iglesia católica: impulsar el testimonio, la comunión y el diálogo ecuménico e interreligioso.


7.- A pesar de las dificultades, los cristianos en Tierra Santa están llamados a reavivar su conciencia de ser piedras vivas de la Iglesia en Oriente Medio, en los Lugares Santos de nuestra salvación.


8.- Vivir de forma digna en su propia patria es, ante todo, un derecho humano fundamental: por lo tanto, es necesario favorecer condiciones de paz y de justicia indispensables para un desarrollo armonioso de todos los habitantes de la región.


9.- Todos, pues, están llamados a dar su propia contribución: la comunidad internacional, sosteniendo un camino fiable, leal y constructivo hacia la paz. Y las religiones mayormente presentes en la región, promoviendo los valores espirituales y culturales que unen a los hombres y excluyen toda expresión de violencia.


10.- Los cristianos seguirán brindando su contribución, no sólo con las obras de promoción social –como los institutos de educación y de sanidad– sino, sobre todo, con el espíritu de las Bienaventuranzas evangélicas, que anima la práctica del perdón y de la reconciliación. En este compromiso, tendrán siempre el apoyo de toda la Iglesia, como testimonia solemnemente la presencia aquí de los Delegados de los Episcopados de otros continentes.


FUENTE: Ecclesia Digital

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