viernes, 24 de septiembre de 2010

VISITA DEL PAPA BENEDICTO XVI A BARCELONA


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Exhortación pastoral del cardenal Lluís Martínez Sistach con motivo de la visita del Santo Padre a Barcelona

El arzobispo de Barcelona titula su documento:
Empezamos con el Papa un nuevo curso


"El Santo Padre dejará el Vaticano para venir a visitarnos. Nosotros tenemos que acogerlo saliendo de nuestra casa, dejando nuestros pueblos y nuestras ciudades de Cataluña, participando personalmente en la dedicación del templo de la Sagrada Familia y saludando por las calles y las plazas por donde pasará desde su llegada hasta que deje Barcelona”. Esta es la petición que hace el cardenal arzobispo de Barcelona, Dr. Lluís Martínez Sistach, en la exhortación pastoral titulada Empezamos con el Papa un nuevo curso.


El cardenal dice que la visita apostólica de Benedicto XVI en Barcelona los días 6 y 7 del próximo noviembre "es un auténtico don de Dios y conviene que recitemos a menudo la oración preparada para la misma, para que dé muchos frutos espirituales y pastorales para  nuestra Iglesia de Barcelona y para todas las diócesis catalanas con las que desde hace muchos años trabajamos conjuntamente”.


El cardenal también pide que durante las próximas semanas las parroquias y comunidades tengan muy presente la visita del Papa en la oración, especialmente en las eucaristías dominicales, "para que intensifiquemos nuestra fidelidad a Dios y a la Iglesia, conozcamos, valoremos y amemos más y más el ministerio del sucesor de Pedro, crezcamos en el amor a Dios y al prójimo y trabajemos bien generosamente en la evangelización de nuestra sociedad”. También recomienda que de forma individual o en grupos se trabaje el texto de las siete catequesis que ha preparado el Arzobispado y que están dedicadas al ministerio del Santo Padre, a Antoni Gaudí y la simbología del templo de la Sagrada Familia.


La parte central del documento del cardenal está dedicada a recordar el servicio de los obispos de Roma a la unidad, la comunión y la paz. Con relación a la defensa de la paz en el mundo, el cardenal subraya la importancia de este bien tan necesario para la humanidad y recuerda que del 3 al 5 de octubre Barcelona acogerá el XXV Encuentro Internacional por la Paz promovido por la Comunidad de San Egidio, que año tras año mantiene el espíritu de Asís, el de aquel encuentro de los líderes religiosos de todo el mundo convocado por Juan Pablo II en 1986 en la ciudad de San Francisco.


Otro fruto que el cardenal espera de la visita papal es una renovada conciencia de ser Iglesia diocesana. "La misma presencia del Papa -escribe- nos confirma como Iglesia. Su presencia, acompañado fraternalmente por el obispo diocesano, nos revela algo fundamental: nuestra Iglesia no es una Iglesia aislada, solitaria, autosuficiente, aunque tampoco es una Iglesia incompleta, subordinada. Es una Iglesia en comunión católica y apostólica; el pastor diocesano es de verdad un miembro del Colegio episcopal, en comunión jerárquica con la cabeza”.


Otro fruto que el cardenal espera de esta visita del Papa es el de aprender a acoger. Y en este sentido afirma que "hay que acoger esta visita apostólica como una oportunidad magnífica de la gracia de Dios que quizás no volverá a tener nuestra Iglesia durante muchos años; la anterior visita apostólica la realizó Juan Pablo II hace veintiocho años. Acogemos el Santo Padre Benedicto XVI como el que viene en nombre del Señor, le acogemos en su casa, porque el Papa tiene unas funciones episcopales muy importantes en cada una de las Iglesias diocesanas del mundo”.


El doctor Martínez Sistach recuerda que todos los cristianos "somos piedras vivas de la Iglesia y que todos somos corresponsables de su única misión, que consiste en evangelizar " y recuerda que este es el objetivo pastoral que está realizando la archidiócesis de Barcelona, como pedía en la carta pastoral Anunciad a todos el Evangelio, publicada el 24 de septiembre de 2009.


Haciendo referencia a la dedicación del templo de la Sagrada Familia, el cardenal afirma que "tenemos que trabajar para que nuestras familias -fundamentadas en el matrimonio entre un hombre y una mujer como íntima comunidad de vida y de amor abierta a la fecundidad- imiten las virtudes de la santa familia de Nazaret y den testimonio de cómo la familia cristiana contribuye a la realización personal de sus miembros, es una auténtica célula de la sociedad, constituye una iglesia doméstica y es solidaria con los pobres y necesitados ".


El documento del arzobispo de Barcelona también recuerda que el Santo Padre, la  tarde  del día 7 de noviembre, visitará  la sede  de  la  Obra  Benéfico-Social Niño Dios, fundación diocesana de 1892 que ha confiado la tarea a las Franciscanas de los Sagrados Corazones, "para estar al lado de las familias con hijos con síndrome de Down u otras discapacidades y para agradecer a ésta y a todas las instituciones similares el buen trabajo que hacen en bien de las personas que sufren disminuciones físicas o psíquicas y de sus familias. La Iglesia defiende y está al servicio de la vida humana desde su inicio y también está al servicio de las familias."

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