viernes, 20 de julio de 2012

EL DOCTOR RECOMENDÓ ABORTAR....Y LA NIÑA SE CONVIRTIÓ EN MIS ITALIA 1995

















Entiendo muy bien que todos los seres humanos cometemos errores, pero me cuesta mucho comprender que un especialista en ginecología pueda afirmar taxativamente lo contrario de lo que cinco meses después resulta evidente. Y esto es lo que ha ocurrido con un doctor italiano al emitir el diagnóstico de Marisa Ferrante. Esta señora se encontraba embarazada de cuatro meses cuando el gine-cólogo Giovanni le dijo que era imprescindible que abortara porque la niña que llevaba en su vientre presentaba malformaciones.

«Y si usted sobrevive al parto -le dijo- el alumbramiento le presentará una niña monstruosa. Se trata de un embarazo muy difícil que supone un riesgo de vida para usted». Y así continuó insistiendo con la autoridad de su experiencia profesional. Pero Marisa era y sigue siendo una señora católica, y sabiendo que no se deben remediar los males o designios de Dios con medios pecaminosos,influenciada por la fe que tenía y sigue teniendo -ahora más-, resolvió esperar los resultados. 

Veinte años han transcurrido hasta el día de hoy, cuando el feto «monstruoso» aparece en los rotativos con la corona de «MissItalia 95». Sí, Ana Valle tiene una cabellera negra y tendida sobre la espalda, ojos verdes y 1,78 de alto. Su elegancia y distinción fue retransmitida por la RAI con una audiencia calculada en unos diez millones de telespectadores. Pues, además de los votos del jurado que se encontraba en la gala, también se sumaron los que llegaban por teléfono de los telespectadores. Y como les dejaron hablar a todas las aspirantes al título, el mensaje de Ana Valle fue muy lacónico y emotivo: «Votad por mi para darle una alegría a mi madre». 

Ana Valle sabe perfectamente a quien le debe la vida. Tampoco ignora a quien se pueden atribuir las muertes de los niños incipientes; todo depende de estar atentos a la voz silenciosa de nuestra conciencia; es decir, dejar que esa propiedad del espíritu humano reconozca los atributos esenciales que le sugiere al hombre su-perponer el bien a los bajos instintos que tan frecuentemente nos instan al mal. 

Y termino reproduciendo unas palabras de la madre de AnaValle: «Yo quería a toda costa esa criatura, y me puse en las manos de Dios, sin hacer ningún caso del médico. No podía doblarme ante un destino tan cruel, y mi fe me dio la razón. Ese posible «monstruo» es ahora «Miss Italia» 












(Fuente texto: La Voz de Asturias 1995)

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