lunes, 1 de noviembre de 2010


El PAPA CONDENA ATAQUE DESPIADADO A LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SALVACIÓN DE BAGDAD

 

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El Papa Benedicto XVI condenó este lunes la muerte de gente indefensa" durante el asalto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Salvación de Bagdad, tomada el día previo por milicianos islamistas que mantuvieron secuestrados a más de cien feligreses durante horas.

 

En el asalto de las fuerzas de seguridad murieron 52 personas, según el último balance oficial de las autoridades iraquíes.





El último balance de bajas en el secuestro y posterior asalto de la Iglesia de Nuestra Señora de la Salvación es de 52 fallecidos y 67 heridos, según el viceministro del Interior iraquí, el teniente general Husein Kamal. 

 

Este ataque, cometido la víspera del Día de Todos los Santos, es una de los más mortíferos dirigidos contra los cristianos en Irak. Fue reivindicado por un grupo de Al Qaida que dio un ultimátum de 48 horas a la iglesia copta de Egipto para liberar a musulmanes "encarcelados en monasterios" de este país, según el centro estadounidense de vigilancia de sitios islamistas (SITE).



 

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Según el obispo caldeo de Bagdad, Shlimun Wardumi, dos sacerdotes de la Catedral Sayidat al Najat (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro), en el barrio de Karrada, murieron y un tercero resultó herido de bala en los riñones.

"Me invade un inmenso sentimiento de tristeza. ¿Qué se puede decir? Es inhumano, incluso los animales no se comportan así entre ellos", declaró a la AFP.

La Catedral se asemeja a un campo de batalla, constató la AFP. El suelo y las paredes están manchados de sangre y acribillados por las balas. Se pueden ver trozos de sillas, los pupitres están destrozados o volcados y el sitio está lleno de trozos de vidrio.

Para el padre Yusif Thomas Mirkis, responsable de la orden de los dominicanos, "la operación fue preparada desde hace tiempo, a la vista de las armas y municiones que fueron encontrados en la catedral. Se necesita tiempo para introducir todo esto".

El vicario episcopal de los siríacos católicos, Monseñor Pios Kasha, quien se desplazó hasta la catedral devastada, deploró "una verdadera masacre". "Lo que es seguro es que todos los miembros de mi comunidad van a abandonar Irak", dijo.

"Unos hombres, vestidos con ropa militar, penetraron en la iglesia con sus armas y mataron de inmediato a un sacerdote. Me refugié en una pequeña sala donde se encontraban otros cuatro fieles", contó uno de los rehenes, de 18 años, que no quiso dar su nombre.

"Poco tiempo después, dos hombres armados entraron en la habitación, dispararon al aire y al suelo, hirieron a tres personas, y nos empujaron hacia la nave. Luego hubo un tiroteo y oímos ruidos de explosiones", añadió.

Hacia las 20H50 locales (18H00 GMT), las fuerzas de seguridad iraquíes empezaron a dar el asalto, apoyadas por las tropas estadounidenses -que pese al final de su misión de combate a finales de agosto pueden utilizar la fuerza si son atacadas o si Irak solicita su ayuda-.

"Es una circunstancia triste, que confirma la difícil situación en la que viven los cristianos en este país", afirmó a la AFP el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

El pasado 12 de octubre, durante el sínodo sobre Oriente Medio en el Vaticano, el arzobispo de Kirkuk (norte) manifestó su preocupación por el "éxodo mortal" de los cristianos de Irak.

En Irak, un país mayoritariamente musulmán y chií de 23 millones de habitantes, viven aproximadamente 1,5 millones de cristianos. Además, están divididos en diferentes ramas como los caldeos, los coptos, los católicos romanos o melquitas, maronitas y ortodoxos griegos.

 

"Rezo por las víctimas de esta absurda violencia, aún más feroz porque ha golpeado a personas indefensas (reunidas) en el lugar que es la casa del amor y la reconciliación", afirmó Joseph Ratzinger durante el rezo del Angelus en el Vaticano.

Según informó el diario italiano 'La Repubblica', tras el secuestro y posterior asalto la iglesia católica en la capital iraquí, Benedicto XVI reiteró el "afligido llamamiento por la paz", de "los hombres de buena voluntad y de "las instituciones internacionales".

El Sumo Pontífice transmitió un mensaje de apoyo a los miembros de la comunidad cristiana iraquí, a quienes trasladó su "cercanía" y les emplazó a mantenerse "unidos y fuertes en la esperanza" tras el ataque perpetrado por milicianos contra su templo.

 

"Entre los rehenes muertos y heridos había mujeres y niños", afirmó un responsable del ministerio del Interior que pidió el anonimato.
Una misa en una iglesia en pleno centro de Bagdad terminó en un baño de sangre, el domingo por la noche, cuando un grupo de Al Qaida penetró en la Iglesia mientras un centenar de fieles se hallaban en el templo.

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