martes, 12 de abril de 2011

LA MISIÓN DE UN CATÓLICO EN SRI LANKA















Martín Costa, un católico, fundó el Centro Purnodoya en 1991, una institución para niños pobres y sus familias que sobreviven hurgando en la basura. Durante 20 años, el centro ha proporcionado una educación a los niños para ayudarles a salir de la calle y adquirir los medios para cambiar su vida.


Martín Costa, de 72 años, es un antiguo seminarista. "Yo estaba en el Reino Unido, con una vida y de trabajo como cualquier otro, pero escuchaba una voz dentro de mí que decía: Vuelve y haz algo. Era la voz de Jesús. Volví a Sri Lanka y comencé a conocer a estas personas”. Eso fue en 1988.  Con el tiempo, estableció una relación de confianza.

Los carroñeros son una de las comunidades más desafortunadas de Sri Lanka. De origen tamil, a menudo son marginados, que viven en el borde de la sociedad. Ellos hacen trabajos ocasionales, cuando los encuentran, y casi todos son analfabetos. 


Después de dos años de contactos con ellos, Martín Costa consiguió fondos de Cafford, un organismo de financiación británica, que invirtió en la construcción de un centro. En 1994, crearon un programa de educación en toda regla, desde preescolar hasta adolescentes. El centro también ofrece actividades extraescolares en las que los alumnos puedan desarrollar sus habilidades en: música, canto, artes, danza, artesanía. Además, refuerzan la cultura general, la higiene, economía doméstica, las comunicaciones y las relaciones humanas.  


Después de ocho años de escuela, los niños pueden graduarse con el Certificado General de Educación y eso les permite aspirar a puestos de trabajo del sector público y privado. 


El centro sobrevive gracias a donaciones regulares y ocasionales.  Cualquier persona interesada en ayudar a estos niños puede contactar con Martín Costa ( mtcosta@sltnet.lk)

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