sábado, 22 de enero de 2011

CORDEROS BENDECIDOS Y EL IMPORTANTÍSIMO SIGNIFICADO DEL PALIO





 El palio está confeccionado con lana de oveja. Todos los años, en la fiesta de la virgen y mártir de la cristiandad primera Santa Inés (21 de enero), el Papa bendice unos corderos de los que extrae la lana. Dicha lana, una vez confeccionada, se guarda en una urna de plata en la capilla de la tumba de San Pedro, en el Vaticano. El palio es símbolo de la unidad que vincula a los pastores de las Iglesias particulares con el Sucesor de Pedro, Obispo de Roma. Y al respecto, el palio es también una llamada a los sacerdotes y los fieles de las distintas diócesis a consolidar cada vez más una auténtica comunión con sus pastores y entre todos los miembros de la Iglesia.

El hecho de que el palio se imponga en una celebración conjunta a todos los nuevos arzobispos de cada año expresa igualmente la universalidad y catolicidad de la Iglesia unidas en y desde la Sede Apostólica.

El palio es una banda estrecha de lana blanca cosida en forma circular y adornada con cruces, de la cual caen dos tiras cortas en sentido vertical, sobre el pecho y espalda; lo usan los arzobispos y algunos obispos como signo de autoridad y jurisdicción.

El palio lleva seis cruces negras, cuatro de ellas en la banda circular y las otras dos en los extremos; se lleva sobre la casulla, por encima, colgado de los hombros.

El Papa Benedicto XVI, en la celebración de comienzo de su ministerio apostólico petrino, el 24 de abril de 2005, fijándose en la lana de ovejas en que está confeccionado, lo señaló como imagen de la oveja perdida que el Buen Pastor buscó y encontró para devolver al redil.

La expresiva ceremonia de confección del palio y, sobre todo, de su permanencia durante un tiempo junto al sepulcro vaticano de San Pedro, más su bendición, hablan clarísimamente de él como de expresión del poder pastoral trasmitido, y como exigencia y signo de fidelidad y unidad con la Sede del Príncipe de los Apóstoles.

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