lunes, 4 de abril de 2011

"LAS ESCAPADAS" DE JUAN PABLO II




En 1978, trece días después de su elección a sucesor de Pedro, Juan Pablo II fue a Nuestra Señora de las Gracias en una única visita oficial. Después estuvo siete veces, siempre en privado y siempre inesperadamente, para rezar. Muchas veces iba por pocas horas, dejaba el Vaticano para una oración privada mirando el santuario desde arriba. "Aquí se viene para la oración" - decía.


El Santuario Madre de las Gracias de Mentorella está a unos 50 kilometros de Roma,sobre la cima del monte Guadagnolo que domina el Valle del Giovenzano y ha celebrado ya su 15° siglo de vida.  Edificado por orden del emperador Constantino en el lugar donde habría sido la conversión de Plácido, general romano al servicio de Trajano, llamado después San Eustaquio, uno de los primeros mártires del cristianismo.  El Santuario fue custodiado por los benedictinos hasta el siglo XV. Desde 1857 está custodiado por la Congregación de los Padres de la Resurrección.


No le era un lugar extraño, había estado allí en numerosas oportunidades cuando era cardenal, como él mismo dijo «buscando la paz y el sosiego de este rincón escondido, tan cerca de Roma». Allí regresó luego «ya como pastor del rebaño universal». Volviendo «a esa atmósfera de recogimiento a caminar tranquilamente, a orar y comunicarse con María, Madre de Dios y de la Iglesia, cantar el Magnificat y renovar ante Ella su “Todo tuyo”.


«La primera tarea del Papa es la oración….», señaló Juan Pablo II, haciendo hincapié en que este lugar le había ayudado mucho a orar. Y explicó que por ello había querido realizar esa peregrinación pues «la oración, que es expresión de la relación del hombre con Dios vivo, es también la primera tarea y el primer anuncio del Papa, del mismo modo que es el primer requisito de su servicio a la Iglesia y al mundo».

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