miércoles, 31 de agosto de 2011

LA MULTINACIONAL SUECA IKEA SE VUELCA CON LOS MÁS NECESITADOS


Fundación Ikea ha donado cerca de 43 millones de euros (62 millones de dólares) con el objetivo de ampliar la ayuda de emergencia para las miles de personas que viven en el campo de refugiados de Dabaab (Kenia), según ha anunciado este martes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).


Se trata de la mayor donación privada que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados ha recibido en sus 60 años de historia y la primera vez que una organización privada ha elegido ofrecer apoyo directo a un importante campo de refugiados.


La donación se realizará a lo largo de tres años y permitirá ayudar a un total de 120.000 personas, casi un cuarto de la población de Dadaab, según datos de la ONG. De este modo, ofrecerá un apoyo inmediato a ACNUR para ampliar su ayuda y salvar las vidas de las personas que ya se encuentran en el campo de refugiados.


En este sentido, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, ha asegurado que la crisis en la región del Cuerno de África continúa aumentando, "ya que miles de personas siguen huyendo de Somalia cada semana".


Por su parte, el responsable de la Fundación Ikea, Per Heggenes, ha explicado que la iniciativa "es una ampliación destacada pero natural del compromiso establecido desde hace tiempo por la Fundación IKEA para mejorar la vida diaria de los niños y de las familias necesitadas en todas las naciones en desarrollo". También ha señalado que "el apoyo a ACNUR representa uno de los mecanismos más efectivos para lograr un impacto positivo e inmediato en las vidas de miles de niños refugiados y de sus familias".


El campo de refugiados de Dadaab se encuentra en una región remota en el nordeste de Kenia y este año ha sufrido una llegada masiva de personas como resultado del conflicto y de la sequía en Somalia. Aunque originalmente fue diseñado para dar cabida a 90.000 personas, en estos momentos alberga una población de aproximadamente 440.000 personas, de las que 150.000 han llegado en los últimos meses, una situación que dificulta en gran medida la vida y el trabajo de las personas que allí residen. Además, muchas de las personas recién llegadas padecen desnutrición y se encuentran en un estado de salud crítico.







Europa Press

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