jueves, 4 de agosto de 2011

LAS LECTURAS QUE EL PAPA RECOMIENDA PARA EL VERANO















El período veraniego es muy propicio para la lectura de un libro. ¿Por qué no, sugiere Benedicto XVI, uno de los de la Biblia?


El Papa da consejos de lectura para el verano: tras la pausa del mes de julio, Benedicto XVI retomó las audiencias generales del miércoles por la mañana y aprovechó para invitar a que los fieles dedicaran su tiempo libre del verano para descubrir la Biblia, por ejemplo uno de los libros menos conocidos y que se leen por completo en una hora.

La cita se desarrolló en la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, frente al Palacio Apostólico en donde el Pontífice transcurre el periodo veraniego, ante casi 4,500 peregrinos que llegaron de todas partes del mundo.


El verano, dijo el Papa al inicio de su breve catequesis, es tiempo para relajarse y no tiene nada de malo: «Cada uno de nosotros necesita tiempos y espacios de recogimiento, de meditación, de calma... ¡Gracias a Dios que es así!». 

El hombre no fue hecho «solo para trabajar, sino también para pensar, reflexionar, o simplemente para seguir con la mente y con el corazón una narración, una historia en la que poder ensimismarnos, “perdernos”, en un cierto sentido, para volver a encontrarnos enrequecidos». 

Y es normal que en los libros que se leen durante el verano sean «de evasión». Sin embargo, también podemos dedicarnos a lecturas más «más difíciles». 
 
Por lo que, el Papa sugirió el descubrimiento de algunos libros de la Biblia, que normalmente no se conocen, o de los que solamente se tiene conocimiento gracias a la liturgia.
 
Todavíahoy, observó el Pontífice, muchas personas, incluso «buenos cristianos», «no leen nunca la Biblia, y tienen un conocimiento de ella muy limitada y superficial». 

De los libros más breves que componen la «pequeña biblioteca» que es la Biblia, el Papa recomendó, por ejemplo, retomar el libro de Tobías, «una historia que tiene un sentido muy alto de la familia y del matrimonio»; o el de Ester, la historia de una reina hebrea que salva a su pueblo con la fuerza de la oración; o Ruth, sobre una extranjera que descubre a Dios. 

Todos los «pequeños» libros que «se pueden leer por completo en una hora». 
Y además, para los que quieran, en la Biblia también hay otro tipo de libros, más difíciles, «verdaderas obras de arte», como el de Job, sobre el tema del «dolor inocente», o el Cantar de los Cantares, «estupendo poema simbólico sobre el amor humano».


Pero también recomendó «la belleza de leer un Evangelio completo de corrido», para no dejar de elogiar el Nuevo Testamento. 


Lo que importa, concluyó Benedicto XVI, es que «los momentos de relajamiento pueden convertirse, además de un enriquecimiento cultural, en un alimento para el espíritu, capaz de alimentar el conocimiento de Dios y el diálogo con Él, la oración». 


Después de la catequesis, el Papa se despidió en inglés de un grupo de fieles que llegaron desde la ciudad japonesa de Nagasaki, en donde el próximo 9 de agosto se conmemorará el 66 aniversario de la explosión de la bomba atómica. 





Vatican Insider

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