sábado, 23 de julio de 2011

DESCUBRE UN ÉXITO EDITORIAL DEL SIGLO I





















Se calcula que desde principios del siglo XIX se han editado  unos 7.000 millones de ejemplares de la Biblia, un «best seller» se mire como se mire. Pero el Evangelio de Mateo fue  un éxito editorial ya en el siglo I, como explica el libro «Testimonio de Jesús» (Planeta), del periodista Matthew D’Ancona y el papirólogo Cartsen Peter Thiede. «El Evangelio de Mateo pronto superó en popularidad al de Marcos, que era algunos años anterior. Ofrecía al lector más emoción y  sensación de inmediatez, era más estimulante, contenía más acción y más hechos de Jesús y más extensos, tenía completo el Sermón de la Montaña, por ejemplo, y las apariciones de Jesús resucitado, así como su gran mandato de evangelizar todos los pueblos hasta los confines de la tierra. No es sorprendente que haya muchos más papiros tempranos de San Mateo que de San Marcos».



Enseñar y corregir

Dos mil años después, una de cada tres personas en el mundo es cristiana (católica, ortodoxa o protestante) y tiene el texto de Mateo como Escritura sagrada, inspirada por Dios «para enseñar, para corregir, para instruir en justicia», por usar las palabras de San Pablo. Pero para la Iglesia católica es especialmente importante por recoger la escena en que Jesús proclama la Primacía de Pedro (Mateo 16, 13-20), y, por lo tanto, de sus herederos, los Papas. «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos», le dice Cristo a Pedro... y a ningún otro apóstol. Desde el siglo XVI  algunos protestantes argumentan que  con«sobre esta piedra» Jesús se refiere a sí mismo, pero es una teoría endeble y moderna: Jesús lo dijo en arameo y usó la palabra aramea «kefas» (gran roca o peñasco). «Tu eres Kefas y sobre este kefas edificaré mi Iglesia», sonó. Un nombre único –nadie en esa época se llamaba así– para un hombre con una misión única. Y está el signo de las llaves, tan repetido en toda la iconografía papal. Scott Hahn, antiguo calvinista especialista en la Biblia y hoy profesor católico de Escritura en la Universidad Franciscana de Steubenville  (conocido en España por su libro «Roma, dulce hogar», editorial Rialp) presentó una ponencia de doctorado sobre estas llaves.



Comparó las llaves de Pedro con las del senescal o vicario Eliakim en Isaías 22,22: otro caso de rey que da las llaves del reino (las de la armería, la fortaleza, el tesoro, es decir, todo el poder) a su mayordomo en su ausencia... y con cargo hereditario, por si tardase en volver. «Fue esta conclusión lo que me llevó a convertirme al catolicismo», explica Hahn. El portador de las llaves es el representante del rey, con el poder del rey. Poco después descubrió que su «original descubrimiento» era cosa común en la liturgia católica: es frecuente que cuando en misa se lee Mateo 16 y sus llaves, vaya precedido por la lectura de Isaías 22 y las suyas.


Precisamente, este capítulo tan «papista» es el que se leerá en la misa de Cuatro Vientos este 21 de agosto en  presencia de Benedicto XVI. Era el que tocaba por liturgia, y es tradición en las Jornadas Mundiales de la Juventud regalar un Evangelio a los jóvenes, que sea el que toque leer según el calendario litúrgico. Lo que es novedad es que cada ejemplar del librito incluya seis idiomas, y también es novedoso que el texto sea el oficial de las Conferencias Episcopales de diversos países: así, los peregrinos de Inglaterra o de Australia podrán leer la versión en inglés de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos; los miles de hispanoamericanos conocerán la nueva traducción de la Conferencia Episcopal española; y las otras versiones son las de las conferencias episcopales de Francia, Alemania, Italia y Polonia. «Este tesoro contiene todo lo que el hombre necesita para salvarse», afirma el cardenal Rouco al presentar el librito.


EL PAPIRO 67



 










En la Abadía de Montserrat de Barcelona se encuentra una de las copias más antiguas del Evangelio según S. Mateo. Se trataría de un papiro del S. II dC conocido como EL PAPIRO 67 o MAGDALEN, que habría llegado a la Abadía dentro de una colección de 1500 papiros que un sacerdote le dejó en testamento a esta comunidad eclesiástica.  Muy poca gente sabe que el papiro está ahí y conoce su importancia.

El papiro llegó a Inglaterra en 1901, después de ser "comprado" en Luxor, Egipto. Custodiado en el Magdalen College de Oxford (de ahí su nombre) contiene una de las primeras versiones del Evangelio según S. Mateo y está datado hacia el año 200 dC.

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Para ampliar informacion, reproducimos seguidamente interesante artículo de Ramiro Sánchez
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¿Quién es o quién fue Ramón Roca-Puig?

Un poco a la desesperada, me remito a Google, donde me topo con este artículo "Papiros y pergaminos con mucha historia", que explica como científicos del CSIC (esta vez sí) han descubierto textos de incalculable valor en la colección de pergaminos de la Abadía de Montserrat, también llamada, Colección Ramón Roca-Puig.


Sobre esta colección, el artículo dice así:
"Todo empezó por el afán investigador de Ramón Roca Puig, canónigo de la catedral de Barcelona que en la década de 1950 realizó numerosos viajes a Egipto para comprar papiros. Con los años creó una inmensa colección de más de 1.500 papiros y pergaminos, y cuantiosos libros especializados para interpretar los textos que recogían.

El canónigo fue acogido por los monjes benedictinos de la Abadía de Montserrat, donde vivió sus últimos años. Su deseo al morir fue que allí permaneciera su vasta colección y su biblioteca. Y así fue. Un año después, en 2002, la doctora en Filología Clásica Sofía Torallas, investigadora del Instituto de Filología del CSIC, visitó la abadía y vio la colección. Le explicó a los monjes el tesoro que guardaban y éstos accedieron rápidamente a que un equipo de filólogos estudiaran la colección."
Es decir, un sacerdote barcelonés se pasa la vida comprando papiros antiquísimos y de incalculable valor en Egipto. Al morir, los lega a la Abadía de Montserrat, uno de los bastiones de la cultura catalana, y donde ha pasado los últimos años de su vida.

Llegado este punto, esperaba encontrar alguna referencia al papiro 67 en el artículo, sin embargo...

Silencio absoluto sobre el papiro 67

Nada.

Ni una sola referencia.

Ni una mención.

A la hora de hablar de los resultados de la investigación del CSIC tan sólo se destaca que se hallaron los textos siguientes:
"Entre los muros de la Abadía de Montserrat se escondía un papiro con fragmentos de la ‘Ilíada’, de Homero, y un pergamino palimpsesto que recoge el segundo libro de Samuel traducido al copto."

En resumen...
  1. El canónigo de la catedral de Barcelona compra unos papiros en Egipto
  2. En 1956 se confirma que dichos papiros formaban parte de un códice del cual también formaba parte el papiro 64, conservado en el Magdalen College de Oxford, Inglaterra
  3. Dicho canónigo, conforme avanza su vejez, se traslada a la Abadía de Montserrat de Barcelona, donde pasa sus últimos días. Antes de morir, lega su colección a la Abadía, una de las colecciones más importantes (cuantitativa y cualitativamente) de papiros antiguos, y de la cual teóricamente formaba parte el papiro 67
  4. En 2004, científicos del CSIC inician los trabajos de catalogación de este fondo papirístico
  5. Al publicar los resultados, se destaca el hallazgo de un papiro con fragmentos de Homero y otro con un texto bíblico menor.
  6. Sin embargo, no hay mención alguna sobre el papiro 67, sin lugar a dudas un hallazgo más importante que los 2 anteriores
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CONCLUSIONES IMPORTANTES
 
El papiro P67 corresponde a un fragmento del Evangelio de Mateo, concretamente Mt 3,9.15; 5,20-22.25-28.

Este papiro se conserva en Barcelona, en el fondo Roca-Puig de la Biblioteca de la Abadía de Monserrat. El papiro se data a final del siglo II.

Según los especialistas, el papiro P67 podría está íntimamente ligado con el papiro P64. Según parece, los papiros P64 y P67 se corresponden al mismo códice. Este códice, que tendría unas 90 páginas, contendría la totalidad del evangelio de Mateo.


Algunos especialistas han sostenido también que los papiros P64 y P67 proceden del mismo códice que el papiro P4, que se conserva en París, y que contiene extensos pasajes de Lucas 1-6, así como también un fragmento que conserva el título del evangelio de Mateo. El papiro P4 fue adquirido en 1891 en Luxor, la misma ciudad donde fue comprado el papiro P64. En 1995 Philip Comfort examinó la relación entre estos tres papiros y concluyó que, si bien habían sido escritos por el mismo copista, no procedían del mismo códice. Sin embargo, otro especialista, T.C. Skeat, sostiene que los tres papiros se corresponden al mismo códice. Si esto fuese así, y aun tomando como fecha de estos papiros la de finales del siglo II, nos hallaríamos ante el códice más antiguo que incorporaría los cuatro evangelios (aunque sólo se conserven fragmentos de Mateo y Lucas); hasta ahora el códice más antiguo con los cuatro evangelios sería el papiro P45, de alrededor del 250. Esto supondría que mucho antes de finales del siglo II la Iglesia reconoció ya la autoridad de los cuatro evangelios y comenzó a incorporar los mismos en un único códice.

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