viernes, 18 de noviembre de 2011

AMÉRICA LATINA TENDRÁ "NUEVA " BIBLIA





















América Latina tendrá su propia Biblia. Una traducción de la sagrada escritura en español que incluirá frases y palabras propias de los pueblos del Continente Americano. El proyecto, en el cual se han involucrado más de 25 exegetas, ya cuenta con la bendición del Papa Benedicto XVI y permitirá que el texto sacro llegue a miles de católicos también en los Estados Unidos.
 
Todo comenzó hace siete años, cuando los obispos estadounidenses consultaron al Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) en busca de una Biblia para distribuir entre las comunidades hispanas de Norteamérica. ¿Resultado? Una alianza de las iglesias del continente para lograr una traducción de las escrituras que sirviera para todos los países de habla española.
 
Con una innovación: por primera vez los derechos de autor de este nuevo texto lo tendrán las conferencias episcopales de las naciones involucradas: 19 en total. Así se acabará con el “monopolio de la Biblia”, hasta ahora en manos de las grandes empresas editoriales.
 
En entrevista con el Vatican Insider el obispo Auxiliar de Valparaíso (Chile) y secretario ejecutivo del Celam, Santiago Silva Retamales, explicó los alcances de esta iniciativa que él encabeza.
 
¿Cómo surgió el proyecto de la Biblia latinoamericana?
 
Este proyecto surgió por iniciativa de los obispos de Estados Unidos que necesitaban una Biblia en español para los hispanos que viven en su país, entonces recurrieron al Consejo Episcopal Latinoamericano para establecer una alianza. El Celam pidió que el proyecto pudiese ser para todo el Continente Americano, no sólo para América del Norte.
 
Así comenzamos a trabajar con un grupo de cuatro “biblistas” que nos hicimos cargo del proyecto y fuimos pidiendo el servicio de traducción a unos 22 expertos de toda Latinoamérica. El trabajo comenzó siete años atrás con un plan de 10 años, al cual le faltan otros tres.
 
Todo el mundo se pregunta ¿por qué una Biblia nueva? La última Biblia que se tradujo para América Latina fue publicada hace 15 años. En estos años ha habido un avance en la investigación bíblica, entonces buscamos que ese desarrollo quede reflejado en la traducción. Por otro lado el lenguaje también cambia, por eso quisimos hacer “más contemporáneos” los textos, de modo que la gente pueda comprender con facilidad el mensaje bíblico.
 
Los dueños de esta Biblia serán las conferencias episcopales de los países del continente y no las editoriales, ellas tendrán los derechos de autor y esto producirá una importante consecuencia pastoral: si los obispos quieren repartir las biblias en sus comunidades a precios muy baratos podrán conseguir subsidios e imprimirlas. Eso va ayudar a que el pueblo de Dios más sencillo y con menos recursos pueda tener acceso a la sagrada escritura.
 
¿Serán los cuatro Evangelios o toda la Biblia?
 
Es toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento. Por ahora sólo publicamos los cuatro Evangelios porque queremos recibir sugerencias. Este texto lo estamos distribuyendo en las facultades de teología, a exégetas, agentes de pastoral y catequistas, para que lo lean y nos hagan llegar sus comentarios.
 
¿Qué diferencia van a notar los feligreses de esta nueva Biblia con respecto a las ya editadas?
 
En primera instancia el lenguaje, será más fácil de entender. Cuando se lee una traducción no es bueno ir constantemente a las notas para tratar de comprender el texto. La traducción debe ser algo fácil que la gente pueda entender, eso es lo primero: un lenguaje fácil y agradable de la Biblia. Luego el lector va a encontrar, en las notas, algunos consejos sobre cómo poder orar el texto y cómo ponerlo en práctica, en la vida y la sociedad.
 
¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentaron a la hora de realizar la traducción?
 
Lo más difícil no es el lenguaje teórico: el hablar de salvación o de gracia son conceptos que todos los católicos comprenden. Lo más complicado es el lenguaje concreto, por ejemplo el uso de algunas palabras que tienen diversas acepciones según los distintos países. En algunos textos las palabras son comprendidas por la mayoría salvo excepciones, entonces se elige el concepto más universal posible. Ahí algunos deberán hacer un esfuerzo mayor para poder entender la traducción.
 
¿Qué resultados esperan de este proyecto?
 
Esperamos que tenga un efecto muy positivo, por lo pronto fue un proyecto aprobado por todas las conferencias episcopales de habla española de la región, unas 19. Los obispos demostraron este anhelo de tener una Biblia de la cual ellos fueran dueños y poder realizar mejor este trabajo pastoral de evangelización.








V.I./Andrés Beltramo ÁlvarezCiudad del Vaticano

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