viernes, 25 de noviembre de 2011

CIENTOS DE MILES DE PERSONAS HACEN COLAS DE 26 HORAS A 3 GRADOS BAJO CERO PARA VENERAR EL CINTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN MOSCÚ



"Entre 80.000 y 100.000 personas haciendo cola, es una cifra muy alta. Los peregrinos están de pie durante casi un día entero y el mínimo es diez horas", afirmó Serguéi Sobianin, alcalde de Moscú, citado por las agencias rusas.

El número de fieles y curiosos que han decidido desafiar las bajas temperaturas para cumplir con su fervor religioso y ver la reliquia no ha dejado de aumentar desde que llegara a la capital rusa el pasado sábado, según informó el Ayuntamiento.

"La gente debe medir sus fuerzas y capacidades, ya que estar bajo el frío durante diez horas es una dura prueba para el organismo y la salud", advirtió Sobianin, en alusión a las temperaturas de unos 3 grados bajo cero que hacen hoy en la capital rusa.

A día de hoy, la media de permanencia en la cola de un peregrino es de 26 horas, proeza que no todos soportan, ya que algunos deciden rendirse o tienen que se atendidos por los servicios de emergencia antes de llegar al templo.

Centenares de autobuses han llegado procedentes de otras regiones del país, adonde se han desplazado también feligreses de otros países exsoviéticos.

La expectación creada por la reliquia ha sido tal que el Ayuntamiento moscovita, a petición de la Iglesia Ortodoxa Rusa, se ha visto obligado a habilitar puestos con comida y té caliente, retretes móviles y un barco en el río Moskova, para que los feligreses puedan resguardarse del frío.

Mientras, el jefe sanitario ruso, Guennadi Oníschenko, ha recomendado a las personas mayores y enfermos que no se pongan a la cola debido a las bajas temperaturas.

La catedral ha decidido mantener sus puertas abiertas las 24 horas del día para recibir a los feligreses y peregrinos hasta las nueve de la noche del próximo domingo, ya que desde el fin de semana casi medio millón de personas visitaron el templo.

Cientos de miles de personas vieron una de las reliquias más sagradas de la religión ortodoxa desde el pasado 20 de octubre en ciudades como San Petersburgo, Yekaterimburgo, Norilsk, Vladivostok, Ussurisk, Krasnoyarsk y Tiumen.

El monasterio del Monte Athos se vio obligado a ampliar el plazo de estancia de la reliquia en territorio ruso debido al gran interés que causó entre la feligresía rusa, que en muchos casos tuvo que dormir en plena calle.

Según reza la tradición, el cinturón de la Santísima Virgen, que no había abandonado Grecia durante siglos, fue tejido por la madre de Jesús a partir de lana de camello y lo utilizó hasta el fin de sus días, tras lo cual pasó a manos del apóstol Tomás.










La Razón

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