domingo, 13 de noviembre de 2011

EL TELÉFONO DE LA IGLESIA MEXICANA YA RECIBE 200 LLAMADAS AL DÍA Y SÓLO LLEVA UN MES










“Buenas tardes, bienvenido a Catolitel, le atiende Xochil Villegas, ¿con quién tengo el gusto?”. La voluntaria, una licenciada en Economía de 52 años, escucha atenta. Nunca sabe quién estará al otro lado de la nueva línea telefónica de atención a fieles que la Conferencia Episcopal Mexicana acaba de inaugurar. Pero se siente segura. Después de seis meses de formación, en los que estudió tanto cuestiones de teología como de psicología, es capaz de atender lo mismo a una mujer tentada a abortar, a una madre que no sabe qué hacer porque su hijo tetrapléjico le pide ayuda para el suicidio, a alguien que quiere sacarse una partida de bautismo o incluso lidiar con llamadas de comentarios obscenos, que tampoco faltan.


Catolitel es un nuevo servicio de la Iglesia mexicana pionero en Iberoamérica: 12 horas de atención continuada para cualquier tipo de duda práctica o moral, cinco líneas telefónicas abiertas, seis voluntarios laicas al teléfono seleccionados del centenar de personas que se presentaron y que pronto serán acompañadas por un sacerdote, y el apoyo de las redes sociales, Facebook y Twitter, para llegar a los más jóvenes.


“La idea del call center surge de la preocupación del cardenal Norberto Rivera ante las constantes quejas de personas que decían que no se les escuchaba”, explica a LA GACETA el portavoz de la Conferencia Episcopal Mexicana, el padre Hugo Valdemar. “Queríamos dar desde la información más sencilla, papeles necesarios para casarse, hasta la atención a problemas emocionales, de fe y dramas personales”.

Este servicio, que Valdemar confía en que se extienda a otros lugares, empezó a funcionar en el mes de octubre en las oficinas de una parroquia del centro de Ciudad de México y ya recoge 200 llamadas al día, alguna incluso de EE UU, un número que esperan se incremente ahora que ha entrado en funcionamiento el número gratuito.


“Los temas más recurrentes han sido, además de los burocráticos, mujeres que han abortado o dudan si hacerlo, homosexuales que se quejan del trato que les da la Iglesia y preguntan por qué se les rechaza, gente que se siente abandonada por Dios… ¡hasta nos han preguntado si podíamos confesarles por teléfono, pero eso es imposible!”, comenta satisfecho Valdemar.


Hay directrices claras: dar un mensaje de “misericordia y no de condena”, nunca pelear con las personas, no dar opiniones personales sino la doctrina oficial de la Iglesia Católica, y pedir apoyo si es necesario. “No estamos aquí para discutir sino para escuchar, dar consuelo y sobre todo para canalizar porque una persona que sufre una profunda depresión no la vamos a ayudar con una charla sino que hay que remitirla a servicios especializados de instituciones como Cáritas o también de fuera de la Iglesia, por ejemplo servicios de tercera edad, mujer, familia… Lo importante es que no se vayan con las manos vacías”.


“A veces nos desahogamos entre nosotras, lloramos, nos escapamos a rezar…”, comenta Karla Vila, otra voluntaria de 30 años y licenciada en Educación. Los trabajadores reciben también una terapia de liberación para que siempre estén en plenas facultades psicológicas.

“Un caso delicado fue cuando me preguntaron dónde denunciar a un cura pederasta”, cuenta Xochil Villegas. “Una no sabe si es verdad o sólo quieren meterse con la Iglesia pero, en cualquier caso, siempre se anima a que presenten la denuncia en el obispado porque es un delito que debe ser castigado”.


La violencia vinculada al crimen organizado todavía no se ha hecho presente en Catolitel pero el padre Valdemar cree que no tardará. “Nos estamos preparando para saber qué hacer si nos denuncian algún crimen”.


Catolitel también está presente en Facebook y Twitter para llegar a los jóvenes.


Se puede llamar del interior de México al 01800228654 y del Distrito Federal y área metropolitana al 5512 1010.









La Gaceta

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