jueves, 10 de noviembre de 2011

BENEDICTO XVI RECHAZA USAR LA SILLA GESTATORIA



Benedicto XVI tiene problemas de artrosis en la cadera derecha. Él mismo, ha querido usar la plataforma móvil que perteneció a su predecesor. Sus colaboradores le han propuesto que use el antiguo trono llevado a hombros, pero él lo ha rechazado

 
Benedicto XVI tiene problemas de artrosis, un problema que afecta al 50 % de las personas mayores de 60 años. Durante trayectos largos advierte molestias en la cadera derecha, y ha pedido él mismo que sea desempolvada la plataforma móvil que perteneció a su predecesor Karol Wojtyla y que se mueve por la nave central de la basílica de San Pedro. Pero cuando sus más cercanos colaboradores le propusieron que usara la vieja silla gestatoria, es decir, el antiguo trono móvil llevado en hombros, Ratzinger respondió sin vacilar: "No, gracias".


 
El pasado sábado 15 de octubre, por sorpresa, el padre Federico Lombardi, portavoz vaticano, comunicaba en la oficina de prensa que el día después el Papa, "durante la procesión de entrada desde la sacristía", usaría la "plataforma móvil" que usaba su predecesor. Lombardi añadía que "el fin es exclusivamente aliviar el esfuerzo del Santo Padre, de modo análogo a lo que ya se está haciendo al usar el papamóvil" en el exterior y en la plaza de San Pedro. Al responder a una pregunta, Lombardi había añadido que no había prescripciones médicas, y que la plataforma móvil permitiría que los fieles vieran mejor al Pontífice.



Algunos días más tarde, el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone hacía énfasis precisamente en este aspecto, como informaba L’Osservatore Romano: "Lo habéis visto usar la plataforma móvil, pero se trata simplemente de una manera para que se le pueda ver mejor. Por lo tanto se trata de una ayuda para él pero también para los fieles".



Sin embargo, no hay dudas de la preocupación que ha causado la reaparición de la plataforma: de hecho, todos la asocian con la imagen del Papa Wojtyla viejo y enfermo, que inició a hacer uso de ella en 2000, cuando tenía ya serios problemas de deambulación, a causa del Parkinson y de una operación de la cadera que no había dado el resultado esperado. Hasta hace pocos días no se sabía nada de los problemas motores de Ratzinger, aunque en las imágenes transmitidas por Televisión Española durante la Jornada Mundial de la Juventud el pasado mes de agosto, una vez el Pontífice había aparecido entrando en la nunciatura de Madrid apoyándose en un bastón blanco. Bastón que usa también en el apartamento pontificio.



"Benedicto XVI como se puede apreciar –confía a V.I. un colaborador de confianza del Pontífice– puede caminar, subir y bajar las escaleras". Pero, sigue, "tiene problemas de artrosis y por eso durante trayectos largos advierte algunas molestias en la cadera derecha". La decisión de usar la plataforma móvil ha sido solamente suya: de este modo se siente más seguro y puede calibrar mejor sus fuerzas".



Cuando Ratzinger pidió la plataforma, una especie de carro empujado por los "sediarios pontificios", sus colaboradores le hicieron una contrapropuesta: "Santidad, tenemos la silla gestatoria, que consiente que el Papa sea visto a una gran distancia... ¡Se podría usar de nuevo!". Pero el interesado enseguida rechazó la oferta con un amable "No, gracias", prefiriendo permanecer con los pies en el suelo. La silla gestatoria fue usada por última vez por el Papa Luciani en septiembre de 1978. Pablo VI, que siguió usándola tras la abolición del correspondiente cortejo de guardias nobles rodeado de flabelos, explicó a su amigo Jean Guitton porqué había tomado esta decisión: "Me he dado cuenta de que la incómoda silla, que da la sensación del mar y de las olas, me permite precisamente estar mas cerca de todos. Se permanece elevado por encima de todos, para que todos puedan ver mejor, sin desigualdades ni precedencias".



Ratzinger, en cambio, no ha querido desempolvarla, casi presintiendo la polémica. Que de todos modos no ha faltado, incluso sólo a causa de la reaparición de la plataforma: el vaticanista del Telediario de Rai 1, Aldo Maria Valli, en un comentario en la página Web vinonuovo.it, definió la decisión como "un gesto que desentona y que tiene un valor profundamente anticonciliar. Tiene el sabor del retorno al papa rey que domina sobre la muchedumbre y se destaca del resto de la humanidad", haciendo que se parezca a "una divinidad pagana".



Pero Benedicto XVI no parece nada preocupado por su imagen en los medios de comunicación: "Me doy cuenta de que las fuerzas están disminuyendo- confiaba hace un año a Peter Seewald en el libro entrevista Luz del mundo. Soy el que soy. No trato de ser otro. Doy lo que puedo, lo que no puedo dar, no trato ni siquiera de darlo... Hago lo que puedo".











V.I./ANDREA TORNIELLI
Ciudad del Vaticano

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