miércoles, 30 de marzo de 2011

AVISO PARA PEREGRINOS QUE VISITEN EL SANTO SEPULCRO DURANTE LA CUARESMA



¿Cómo rezar en el Santo Sepulcro durante la Cuaresma?

El Estado de Israel y la Autoridad Palestina se felicitan desde hace ya tres ó cuatro años por el récord de visitas registradas en el país por el Ministerio de Turismo. Si, por un lado, la economía ligada a las peregrinaciones goza indudablemente de buena salud, por otro, esta situación lleva consigo algunos efectos colaterales negativos. Los Santos Lugares se toman al asalto, los guías no siempre se muestran respetuosos y, entre la gran cantidad de gente que visita las iglesias durante este período, el peregrino se preocupa más de conseguir un buen puesto que meditar sobre el misterio conmemorado en este lugar. Por este motivo, las celebraciones dominicales en el Santo Sepulcro se han vuelto bastante desagradables. Delante de la Tumba de Cristo el peregrino se comporta como un turista, empujando y gritando. El lugar se convierte en lo más alejado del alba de la Resurrección en un jardín desierto.


Para todos aquellos que, en medio de tanto ruido y confusión, no consiguen “entrar en sí mismos” y concentrarse para meditar los misterios de la Pasión, hay un buen método para adentrarse en ese clima de oración, a pesar del jaleo: seguir y participar en la procesión de los franciscanos que se celebra todos los días y, de forma particularmente solemne, durante los domingos de Cuaresma. En dichas ocasiones, la procesión se realiza en presencia del Patriarca (o un representante suyo) y de los seminaristas franciscanos junto a los del Patriarcado.


Seguid a los frailes menores, custodios de los Santos Lugares. Llevan aquí más de ocho siglos para asegurar que, en los lugares de la Salvación, no falte nunca la auténtica vida de oración y saben cómo controlar el fervor de los peregrinos.

Seguid sus pasos, aprovechad y sumergíos en la vida del santuario que, por unos instantes, gira alrededor de ellos. Recitad con ellos el Padrenuesto, la Salve Regina, cantad con ellos el {Vexilla Regis}, dejáos seducir por el canto gregoriano. Dejad que el órgano os transporte a otra dimensión, girar y girad en torno al edículo del Sepulcro vacío. Y si la experiencia vespertina no os basta, uníos a ellos otra vez para celebrar el oficio de lecturas desde las once y media de la noche. Cuando veáis al celebrante saliendo de la Tumba, llevando el Evangelio bien alto, cuando escuchéis la proclamación de la Resurrección, entonces habréis llegado a la fuente de la Salvación. Entonces, agudizando el oído en este jardín insólito que vuestra oración y la de vuestros hermanos habrá hecho florecer, entonces podréis sentir la voz de Aquél que os llama por vuestro nombre, como en aquella mañana de Pascua.

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