lunes, 14 de marzo de 2011

UNA LECCIÓN DE CIVISMO Y SOLIDARIDAD PARA EL MUNDO















Japoneses unidos por la tragedia y la solidaridad.

El terremoto y el tsunami han afectado a toda la población japonesa, y una solidaridad fuerte emerge ante el racionamiento de la electricidad, los alimentos, la falta de mantas y otros problemas. Todos, cristianos y no cristianos, agradecidos por el don de la vida.


El drama parece no tener fin y ahora el mayor problema es el temor de las fugas radiactivas de las centrales nucleares. La electricidad está racionada y la gente se ha puesto de acuerdo para vivir en la oscuridad, apagando las luces, televisión, refrigeradores.  Al caer la noche la temperatura cae a cero grados, pero mucha gente ha desactivado calefacción para ahorrar en electricidad y como signo de solidaridad con los supervivientes, muchos de los cuales ni siquiera tienen una manta para cubrirse.


Los sobrevivientes son un ejemplo para todos nosotros de equilibrio y amabilidad. Los equipos de rescate siguen encontrando algunas personas con vida que, llenos de agradecimiento por su rescate, dicen que "lo importante es salir con vida". No hay rabia, no hay frustración. Sin embargo, la situación es difícil: no hay agua, el gas, la comida es escasa y hay sólo una comida al día. Muchas personas aún no han sido alcanzados por los equipos de rescate, la zona afectada es inmensa y es imposible llegar por tierra. La única manera de llegar a los supervivientes es en helicóptero, lo que ralentiza la distribución de la ayuda.


La gente sigue en televisión las operaciones de rescate  y en solidaridad con los supervivientes no comen. Algunos cristianos han dicho: "Esta es la Cuaresma real y esta es la manera de participar en los sufrimientos de Jesús". En Tokio, el crucifijo del ábside de la Iglesia de San Ignacio se derrumbó en el terremoto. Para muchos, esta es una señal de que Jesús está cerca de nosotros y nuestro destino.


Todos comparten el dolor y los japoneses se han convertido en uno. Algunos reflejan: "Este terremoto nos ayuda a vivir como en el período inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando todos se unen".  Luego vino bienestar, riqueza, egoismos y nos encerrarnos en nosotros mismos. Pero ahora es el momento de volver a estar unidos. Tenemos que volver a esta sencilla forma de ser, como en otro tiempo.


Esta es la tercera noche de los supervivientes en refugios improvisados ​​sin mantas, sin quejas, en silencio.


Ayer, en la iglesia, oramos por las víctimas y nos preguntamos qué podemos hacer para ayudar a nuestros hermanos y hermanas. Lo primero que el cura nos invitó a hacer era orar, a la espera de que la situación se aclare, para entender lo que hay que hacer, cómo podemos ayudar. Los periódicos informaron hoy sobre las palabras de Benedicto XVI y esto nos hace agradecidos al Papa ya todos aquellos que quieren ayudarnos.


La televisión ha cancelado todos los demás programas, todo es una crónica continua del terremoto, de rescates, de las tragedias individuales.


El área afectada por el terremoto está habitada por gente muy sencilla, trabajadores, pescadores, pequeños empresarios. Hace una hora, uno de ellos fue entrevistado, el propietario de una empresa que fabrica Sake. En el momento del terremoto celebraba sus 50 empleados. Hasta el momento ha conseguido ponerse en contacto con sólo 25 de sus trabajadores. Su fábrica fue destruida por el tsunami. Su único comentario fue: "No me importa el dinero, pero la fábrica fue fundada por mi abuelo y con el tsunami pone fin a una historia. Pero voy a reconstruirla. "


Todos los que sobrevivieron, dicen que quieren vivir con mayor verdad y todo el mundo - jóvenes y viejos - llenos de gratitud.  Han visto la muerte en la cara, ahora aprecian más el don de la vida y la ayuda prestada por otros.


Las grandes empresas han decidido retrasar la reapertura, en parte porque no hay electricidad, pero también porque muchos trabajadores no han podido ponerse en contacto con tiempo con la familia y se están buscando unos a otros.


Tal vez sea la primera vez en un tiempo que los japoneses han estado tan unidos y solidarios entre sí.


Toda una lección de civismo y serenidad para que el mundo aprenda a afrontar los problemas de otra manera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario