domingo, 11 de septiembre de 2011

CADA DOS DÍAS, EN FRANCIA, UNA IGLESIA CATÓLICA O UN CEMENTERIO SON PROFANADOS


Esta noche se inaugura ne el Campidoglio en Roma, con la recepción ofrecida por el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, el vértice OSCE «Preventing and Responding to Hate Incidents and Crimes against Christians» en un «meeting de alto nivel» dedicado a los crímenes contra los cristianos www.osce.org/event/christians_2011. El vértice propiamente dicho tendrá lugar mañana en el Centro De Gaspero del Ministerio del Interior, y será a puertas cerradas, con excepción del acto inaugural.

 
 
Organizado por Massimo Introvigne, representante de la OSCE para la lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación, con particular atención a la discriminación contra los cristianos y los miembros de otras religiones, el vértice contará con la participación de las máximas autoridades de la OSCE —el nuevo secretario general italiano, Lamberto Zannier, y el director de la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos, Janos Lenarcic— y del subsecretario de Defensa, Giuseppe Cossiga (que desde hace meses sigue de cerca el problema de los cristianos perseguidos).

 
La introducción general estará a cargo del arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados. Entre las intervenciones también estará la del metropolitano Hilarion, «ministro del Exterior» del Patriarcado de Moscú. El vértice se realiza gracias a la contribución de Italia: llamará la atención sobre los crímenes contra los cristianos, que tienen lugar principalmente en África y Asia, y mostrando que las naciones de la zona OSCE (Estados Unidos, Canadá, Europa) pueden desempeñar una función al coordinarse entre ellas para lograr una intervención más incisiva en estas regiones. Pero no se subestimará el hecho de que estos preocupantes episodios están aumentando también en la zona OSCE: actos de violencia y agresiones contra sacerdotes, religiosos y «predicadores callejeros» protestantes y, sobre todo, ataques a las iglesias y a los cementerios.

 
Se evocarán casos como el de sor María Laura Mainetti, asesinada en el 2000 en Chiavenna por tres muchachas que no formaban parte de ninguna secta, pero que habían sido inducidas por sitios de internet a odiar a la Iglesia. Se han verificado casos similares también en Francia, mientras los «predicadores callejeros» protestantes en Gran Bretaña, que a menudo predican contra la práctica homosexual, son con frecuencia maltratados. La OSCE llamó la atención sobre los lugares de culto y los cementerios y, durante el vértice, se citará una estadística de la Gendarmería francesa según la cual cada dos días en Francia una iglesia católica o un cementerio son atacados y profanados, destruidos o blancos de actos vandálicos. Ataques generalmente atribuidos por los medios a los «majaderos», aún cuando, cada vez más a menudo, se encuentran eslóganes ideológicos contra la Iglesia (o los sacerdotes pedófilos) que llevan a incluir estos ataques en la categoría de los «crímenes de odio». Y existe el temor de que de los actos de violencia contra las cosas se pueda pasar a los actos de violencia contra las personas.

 
Del vértice de Roma deberían emerger propuestas concretas, como la de crear un banco de datos internacional sobre los crímenes contra los cristianos que favorezca tanto el conocimiento del fenómeno como la colaboración entre las policías. Pero también está la idea de poner en acción campañas informativas.





V.I. /Andrea Tornielli
Rome

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