viernes, 9 de septiembre de 2011

EL SUPERIOR DE LOS LEFEBVRIANOS DECIDIDO A NO CEDER ANTE EL VATICANO


















Bernard Fellay


El superior de los tradicionalistas insiste, a pocos días de un encuentro clave en Roma, que no está dispuesto a ningún compromiso. Y revela algunas cosas interesantes...



 «Si su objetivo sigue siendo el de hacer que aceptemos el Vaticano II, las discusiones han sido bastante claras para mostrar que no tenemos ninguna intención de recorrer ese camino».


 
Se trata de un Bernard Fellay decidido a no ceder ante el Vaticano, pero al mismo tiempo prudente, el que el pasado 15 de agosto habló abiertamente de los encuentros entre los lefebvrianos y la Santa Sedej durante la “Universidad estiva” de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por monseñor Lefebvre.



La transcripción de la entrevista pública al superior de los lefebvrianos (llevada a cabo por un miembro de la Fraternidad, el abad Alain Lorans) fue difundida a pocos días del encuentro en Roma entre Fellay y el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación vaticana para la Doctrina de la fe, que tendría que resumir los “encuentros doctrinales” que se han llevado a cabo en los últimos dos años entre Roma y los tradicionalistas.



El juicio del superior lefebvriano sobre estos encuentros es bastante áspero: «No han aportado ningún bien a corto plazo, porque se trata del encuentro entre mentalidades que chocan... De cualquier forma, nadie puede decir que estamos de acuerdo. Si estamos de acuerdo sobre algo, es sobre el hecho de que no estamos de acuerdo en nada». 



Monseñor Fellay (uno de los cuatro bosipos de la Fraternidad ordenados contra la voluntad de Roma por monseñor Lefebvre –y a quien le han retitrado la excomunión en enero de 2009–) predica «extrema prudencia» en todo lo que tiene que ver con las relaciones con el Vaticano y, en particular, sobre el encuentro de la próxima semana, del que, subraya, no sabe qué esperar.



El hecho de que se haya retirado la excomunión (que además de Fellay involucraba a monseñor Richard Williamson, obispo inglés bajo proceso en Alemania por haber negado la existencia de las cámaras de gas y las proporciones de la Sohah) no ha contribuido para que la Fraternidad suavizara sus posiciones y ni para que detuviera las ordenaciones no reconocidas por Roma, a pesar de las prohibiciones del Vaticano y de los obispos, que no reconocen a la Fraternidad.



«Para que haya un reconocimiento en el futuro de la Fraternidad San Pío X –precisó la Secretaría de Estado del Vaticano en noviembre de 2009– hay una condición indispensable: el pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II y del magisterio de Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y del mismo Benedicto Benedicto XVI».



«No hay que ir detrás de los rumores», dice a los suyos el superior de los tradicionalistas, como los que sostienen que el cardenal Levada hará una “propuesta” para permitir que la Fraternidad vuelva a estar en comunión con la Santa Sede: «¿A cuáles condiciones?», se pregunta Fellay, «desde mi punto de vista, me parece imposible que no las haya».



«Hay quien afirma –prosigue– que ellos (el Vaticano, n.d.r.) han intentado siempre que ignoremos el Concilio. Yo no lo sé. Todo lo que digo es: sigamos adelante. Tenemos nuestros principios, antes que nada, la fe... Sin la fe es imposible gustarle a Dios, por ello hemos tomado nuestra decisión. Primero la fe, cueste lo que cueste, incluso antes que el reconocimiento de la Iglesia. Hay que ser fuertes».  



En la larga entrevista, Fellay revela muchos aspectos poco conocidos de las relaciones (difíciles pero constantes) entre el Vaticano y la Fraternidad durante los últimos años. Particularmente, emerge la figura del cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, que fue el presidente de la Comsión “Ecclesia Dei”, encargada de las relaciones con los tradicionalistas: incluso después de su retiro, cuando Benedicto XVI lo transfirió bajo el ala del ex-Santo Oficio, el purpurado parece haber continuado a relacionarse con Fellay y lo informaba de lo que sucedía en los pasillos del Vaticano


Cardenal Darío Castrillón







V.I. / Alessandro Speciale

Ciudad del Vaticano

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