miércoles, 12 de octubre de 2011

AUDIENCIA GENERAL DE BENEDICTO XVI




Benedicto XVI celebró esta mañana a las 10,30 la tradicional audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro, ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países. En su catequesis el Papa se refirió al Salmo 126 que nos habla de la alegría del pueblo ante la obra de Dios.


Prosiguiendo sus catequesis sobre la oración, el Santo Padre centró hoy su reflexión de la Audiencia General en el Salmo 126, el Canto de la peregrinación: “los que siembran entre lágrimas, cosecharán entre canciones”:


Canto de peregrinación.


Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. Hasta los mismos paganos decían: «¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!». ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! ¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Negheb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas.


El Papa comenzó su catequesis explicando que este canto nos habla de la alegría del pueblo ante la obra de Dios. Y añadió que la imagen evangélica del grano de trigo que muere para poder dar fruto, referida a Cristo, ilumina y da plenitud este salmo.


 
Al leer el resumen de esta catequesis para los fieles de nuestro idioma, el Obispo de Roma dijo:


“Queridos hermanos y hermanas:


 
La catequesis de hoy está dedicada al salmo ciento veintiséis. Este canto nos habla de la alegría del pueblo ante la obra de Dios, que lo restaura después de un momento de crisis en el que ha vivido un profundo sentimiento de abandono. La restitución de la suerte de Sión, a la que alude este texto, se enmarca en el regreso a Jerusalén de los deportados en Babilonia, pero supera el mero recuerdo con un sentido teológico muy relevante, que podemos aplicar a nuestra propia historia de salvación. A saber, pese a las dificultades de la vida, debemos mantener la esperanza y la fe en Dios. Él se nos manifestará y nuestra alegría será desbordante; nos parecerá soñar, como dice el autor sagrado. La segunda parte del salmo retoma estas ideas con unas imágenes muy sugestivas. Los torrentes del Negheb son símbolo del obrar divino que, arrollador, es capaz de llenar de vida un desierto árido y pedregoso, convirtiéndolo en un prado verde y florido. Nuestra actitud ante su obra salvífica debe ser la del sembrador, que confiado esparce la semilla, a veces entre lágrimas, esperando que dé fruto. El sinsabor de la paciente espera se verá recompensado, con suma generosidad, por el prodigio obrado por Dios, trasformando el llanto en exultante alegría. La imagen evangélica del grano de trigo que muere para poder dar fruto, referida a Cristo, ilumina y da plenitud este salmo”.


Al saludar a los numerosos peregrinos procedentes de América Latina y de España, el Papa les dijo:


“Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, que celebran con gozo la reciente beatificación de su Fundadora, la Madre Anna María Janer, así como a los demás grupos provenientes de España, Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México y otros países latinoamericanos. Que Dios os acompañe y llene siempre vuestra vida de alegría y paz. Muchas gracias”.


 
Antes de concluir la audiencia general de esta mañana con el rezo del Padre Nuestro, el Santo Padre manifestó su tristeza por los violentos episodios que se registraron en El Cairo, haciendo un llamamiento en favor del pueblo egipcio, lacerado por los intentos de minar la coexistencia pacífica entre sus comunidades:


“Estoy profundamente entristecido por los episodios de violencia, que se perpetraron en El Cairo el domingo pasado. Me uno al dolor de las familias de las víctimas y del entero pueblo egipcio, lacerado por los intentos de minar la coexistencia pacífica entre sus comunidades que, en cambio, es esencial salvaguardar, sobre todo en este momento de transición. Exhorto a los fieles a rezar a fin de que sociedad goce de una paz verdadera, basada en la justicia, en el respeto de la libertad y de la dignidad de todo ciudadano. Además, apoyo los esfuerzos de las autoridades egipcias, civiles y religiosas, en favor de una sociedad en que se respeten los derechos humanos de todos y, en particular, de las minorías, en beneficio de la unidad nacional”.







Radio Vaticana


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