lunes, 31 de octubre de 2011

MÚSICA QUE TOCA EL CORAZÓN



Decir «Jesús Christ, you are my life» es mencionar posiblemente el himno más conocido de los que se entonan en una Jornada Mundial de la Juventud. Así ocurrió también el pasado verano en Madrid. El autor de tan «sonado» éxito no es otro que el sacerdote Marco Frisina, director de la capilla musical Lateranense y del Coro y Oficio Litúrgico de la Diócesis de Roma.


«La historia de “Jesus Christ, you are my life” ha venido después de estar escrita, cuando se ha convertido en todo un himno de las JMJ. La escribí para que sirviera de recibimiento para el Papa durante la vigilia que se celebraba en “Tor Vergata” y después es cuando se ha convertido en todo un clásico, también impulsada por el propio Papa», señala Marco Frisina sobre la obra que le ha llevado a la popularidad.


Nombrado en 1997 académico virtuoso por Juan Pablo II, Frisina fue responsable musical del Jubileo del año 2000 y es uno de los compositores de música religiosa más reconocidos actualmente. Creador de bandas sonoras, sinfonías y cantos litúrgicos, ha compuesto e interpretado más de 20 oratorios delante de Juan Pablo II y Benedicto XVI. «Una canción tiene que ser simple, emocionante para tocar el corazón y tener un contenido fuerte para que las palabras expresen la fe de forma sencilla», revela Frisina sobre el éxito de sus obras.


Para el compositor, de 57 años, «estos ingredientes se resumen en “Jesús es mi vida, aleluya”. Una frase sencillísima, pero muy profunda. La idea me la dio el mismo Juan Pablo II con sus mensajes, en los que Jesús siempre era el centro de la vida de los jóvenes», y afirma que «a esto se añade la vitalidad de la juventud, que necesita algo que le transmita fuerza y actividad, por lo que el canto debe expresar este entusiasmo de la propia fe. Un canto escrito para la liturgia necesita otros elementos, pero para un momento de fiesta, de encuentro y de catequesis los ingredientes serían: simplicidad y fuerza en el mensaje».


Su relación con Wojtyla siempre ha sido muy afectuosa, como se demostró con el himno que compuso para su beatificación. «Hay muchos recuerdos e imágenes. Durante su pontificado he hecho muchas cosas con él, pero algo que no puedo olvidar es el Jubileo. El Papa era muy anciano y además estaba enfermo; no puedo olvidar la fuerza que albergaba su fe y que seguía transmitiendo a los demás a pesar de su enfermedad. Recuerdo el entusiasmo que lograba en los jóvenes tan sólo con su presencia», comenta el compositor italiano.


Para Frisina, el carácter de Benedicto XVI también conecta con los fieles. «Ya hemos visto que con Benedicto XVI también se crea un vínculo con los jóvenes aunque sea diferente a Juan Pablo II; él aporta otras cosas, también simplicidad, aunque siendo más profundo en la manera de expresarse, crea otro tipo de entusiasmo entre los que quieren entender mejor la fe», afirma y concluye que «el Papa ama la música como yo. Puede aportar mucho a los músicos y a la música, y lo está haciendo. Además, creo que es una persona de tal nivel espiritual que puede comprender y transmitir la importancia de la música a los jóvenes».


 

Un homenaje sinfónico

El 26 de julio de este año, coincidiendo con la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, salía al mercado el disco «La música de Juan Pablo II. El Papa de la Juventud», en homenaje al patrón de estas jornadas. Muchas de las composiciones que allí figuraban tenían la firma de Marco Frisina. Un ejemplo es «Jesus in my life», oración que la Madre Teresa de Calcuta pronunció durante el Jubileo del año 2000 y que dedicó a los pobres. Para Frisina, sus obras no son más que un medio para mostrar a la gente la importancia de la fe. (La Razón)


MARCO FRISINA

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