miércoles, 7 de septiembre de 2011

AUDIENCIA GENERAL DE BENEDICTO XVI 7/09/2011


















El Santo Padre Benedicto XVI partió esta mañana en helicóptero desde las Villas Pontificias de Castelfandolfo, donde transcurre el período de verano, con destino a la Ciudad del Vaticano para celebrar a las 10,30 la acostumbrada audiencia semanal, ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países.



A mediodía, en el estudio del Aula Pablo VI, el Papa recibió en audiencia al Sr. Michael Spindelegger, Ministro de Asuntos Exteriores de Austria y Vicecanciller del Gobierno Federal Austríaco, con su esposa y séquito. A continuación, el Santo Padre regresó en helicóptero a Castelgandolfo.



Texto de las palabras del Papa en lengua española


Queridos hermanos y hermanas!


Continuamos hoy con el tema de la “escuela de oración”, meditando el salmo tercero, que forma parte del “libro de plegaria” por excelencia. Este salmo dirige a Dios una súplica de profunda fe y confianza. En el peligro, en la amargura de la incomprensión o en la ofensa, las palabras del Salmista abren nuestro corazón a la certeza consoladora de la fe. Dios se hace siempre cercano. Aun en la dificultad o en los problemas, Él escucha, responde y salva; ahora bien es necesario saber reconocer y aceptar sus caminos, como hizo David, cuando escapó de forma humillante de su hijo Absalom; o como el justo perseguido del que nos habla el libro de la Sabiduría; o como aparece plenamente en el Gólgota, cuando el Hijo de Dios es injuriado e insultado. La oración expresa la seguridad de una presencia divina, en la que el Señor nos regala la fe, viene en ayuda de nuestra debilidad y nos hace capaces de creer y de orar en la angustia, en la noche oscura, en la duda o en los largos días del dolor, abandonándonos a Aquel que es nuestro escudo y nuestra gloria.



De los saludos que el Papa dirigió en diversas lenguas a los grupos de fieles presentes destacamos su bienvenida a los peregrinos polacos. A todos ellos les recordó que ayer, durante la liturgia de exequias hemos dado el extremo saludo a su compatriota, el cardenal Andrei Maria Deskur, amigo del beato Juan Pablo II.



“Con la oración y con el sufrimiento, él sostuvo su servicio papal, encomendando siempre su propia vida a la Inmaculada. Que Ella implore para él la gloria celestial. A vuestras oraciones encomiendo su alma y os bendigo de corazón, a vosotros aquí presentes y a vuestros seres queridos”.



Benedicto XVI también saludó con alegría a los peregrinos croatas, y de modo particular a los profesores y estudiantes de la Escuela Católica de Pozega. A estos queridos amigos, el Obispo de Roma les pidió que no olviden que Dios está siempre cerca de ellos, y que con su vida testimonien su amor a todos los que lo están buscando.



Al saludar con afecto a los peregrinos de lengua checa, especialmente a los fieles de la Parroquia de San Procopio en Praga, Su Santidad los animó “a testimoniar con alegría los auténticos valores espirituales”.



A los fieles eslovacos el Papa les recordó que en estos días inicia el nuevo año escolar. Por esta razón los invitó a implorar del Espíritu Santo sus preciosos dones, especialmente la verdadera sabiduría que nos conduce a Cristo.



De la misma manera el Pontífice dirigió un saludo cordial a los peregrinos húngaros, especialmente al grupo del Liceo de los jesuitas de Miskolc y a los procedentes de Satu Mare. Y pidió a esos queridos jóvenes que aprendan a vivir la vida con sencillez evangélica y con alegría.



Al dar su cordial bienvenida a los peregrinos italianos, el Papa saludó a los jóvenes de la arquidiócesis de Lucca, que recibieron el Sacramento de la Confirmación, y que viajaron a Roma acompañados por su Pastor Mons. Italo Castellani; a los jóvenes de la diócesis de Lamezia Terme; y a los Vicariato de Villafranca de Verona, que también acaban de recibir la Confirmación; así como a otros los fieles de las Parroquias de Santa María Asunta in Valle de Avellino y de María Santísima Inmaculada de Potenza. A todos estos queridos amigos el Papa les deseó que su visita a las tumbas de los Apóstoles les refuerce su adhesión a Cristo y los convierta en sus testigos en las familias y en las comunidades eclesiales.



Por último, el Papa pidió a los jóvenes presentes en esta audiencia que al regresar a sus acostumbradas actividades después de las vacaciones, sepan encontrar cada día el tiempo para su diálogo con Dios y difundan a su alrededor su luz y su paz. A los queridos enfermos les pidió que encuentren consuelo en el Señor Jesús, que continúa su obra de redención en la vida del hombre. Y a los recién casados les dijo que aprendan a rezar juntos, en la intimidad doméstica, a fin de que su amor sea cada vez más verdadero, fecundo y duradero.

Traducción de María Fernanda Bernasconi -RV

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